Galaxias espirales [relato de ciencia ficción]

 

Portada de relato de ciencia ficción - Galaxias espirales

🌀 Galaxias Espirales

Una aventura retrofuturista de ciencia ficción




En el año 2478, la humanidad había cartografiado casi todos los cúmulos del brazo de Orión, pero nadie se atrevía a cruzar el Cinturón de Van taar, donde las galaxias espirales parecían girar al margen de las leyes físicas conocidas.


El comandante Rex Andor, veterano de las Guerras de Saturno, había visto cosas que harían temblar a cualquier civil, pero jamás algo como eso. 


A bordo del crucero Ícaro-X, una nave de exploración pesada, lideraba una misión suicida financiada por la Alianza Terrana: llegar al núcleo de la galaxia espiral de Kepler 99-X, donde una señal artificial había emergido de forma inexplicable.


A su lado, la brillante astrobióloga Dalia Verne, especialista en patrones inteligentes no humanos, observaba desde la escotilla la inmensidad giratoria con un temor reverente. 


Su cabello rojizo brillaba con el reflejo del núcleo galáctico mientras sostenía el analizador cuántico.


—No es una señal de socorro —dijo Dalia—. Es una invitación… o un anzuelo.


Escena de relato


El equipo de apoyo incluía a Kryss, un alienígena exiliado del sistema Glaurion, cuya piel verdosa y ojos compuestos ocultaban un pasado de combate y traición. 


Aunque su aspecto asustaba a los nuevos, era Rex quien más confiaba en él. También viajaban con ellos Vera, una androide de apariencia humana con inteligencia emocional avanzada, y Lang, el piloto, tan cínico como preciso al mando de la nave.


Cuando el Ícaro-X cruzó el umbral de la galaxia espiral, las estrellas se curvaron como si obedecieran a una lógica superior. 


Allí, orbitando una enana azul, encontraron una estructura biotecnológica colosal, con forma de cerebro flotando entre realidades, conectada a una red de tubos vivos. 


Al acercarse, los sistemas se apagaron. Solo la voz se mantuvo en el intercom:


“Habéis cruzado el límite de lo que puede ser comprendido. Soy el Eco Original. No muero. Me replico. Y ahora, os replicaré.”

 

La cabeza decapitada de una mujer apareció proyectada, conectada a cables biológicos. Gritaba sin sonido.


Rex desenfundó su pistola de rayos. Kryss rugió. Dalia gritó:


—¡Destruirlo sería romper la simetría de esta realidad! ¡Todo podría colapsar!


Pero ya era tarde. El disparo resonó en la nada. Y el universo tembló.


Viñeta 3 del relato


La galaxia espiral se replegó como un acordeón, tragándose a la Ícaro-X, al Eco, y a la señal. 


Nadie volvió a ver esa región del espacio. Solo quedó una advertencia en las sondas cercanas:


No toda inteligencia quiere ser descubierta. Algunas desean expandirse.

FIN


Autor: Luis de Lanzaderas

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